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Retos del emprendedor o emprendedora

Retos del emprendedor o emprendedora

Emprender una empresa, poner en marcha una idea, sacar adelante un negocio, todo ello conlleva satisfacción por el logro cumplido, enriquecimiento personal y profesional y aprendizaje, pero también supone la superación de retos constantes y hacer frente a dificultades que van unidas a los cambios derivados de la evolución y desarrollo del negocio.

Desde el momento mismo de surgimiento de la idea de negocio hasta la circunstancia de creación y puesta en marcha del mismo, la persona emprendedora pasa por momentos analítico-reflexivos, plantando cara a la peligrosa indecisión y haciendo frente a la emoción de miedo al riesgo, y, la desoladora aunque expectante incertidumbre. 

Emprender supone por un lado sentir los beneficios de la superación, el regocijo del reconocimiento personal y profesional, la recompensa del agradecimiento cuando las cosas salen bien y el provecho de la rentabilidad; por otro lado, conlleva enfrentarse a: 
 
• La apertura de mercado del producto o servicio ofrecido.
• La responsabilidad de encontrar una fórmula que resulte adecuada para ir midiendo la rentabilidad de las operaciones desde el inicio. 
• La optimización de los tiempos para hacer frente a todas las responsabilidades iniciales de puesta en marcha. 
• El malabarismo de roles, es decir, ser capaz de equilibrar cada uno de los roles pretendiendo que no afecte demasiado al papel que juega la familia y el propio crecimiento personal. Alimentar una ilusión para ponerla en marcha bien merece la dedicación y el esfuerzo que requiere, no obstante, sobrepasar los límites de dedicación en detrimento de una dosis esencial de atención a la familia puede ocasionar rupturas que, a su vez, afecten a la propia marcha del negocio y a la motivación personal por conseguir que funcione. La familia y los amigos comprenden un papel importante de apoyo para el éxito del negocio a tener en cuenta para integrar en la ecuación de la persona emprendedora. Sin el apoyo de la familia todo se torna más difícil, por el contrario, el amparo familiar nutre de energía para seguir avanzando.
• Plantarle cara a los pagos imprevistos, lo cual, se hace aún más difícil cuando se han otorgado facilidades de pago a los clientes. 
• Los incrementos de demanda del producto o servicio estacional. Aunque son muy bienvenidos, suponen mantener la calidad en el producto o servicio ofrecido optimizando los tiempos y recursos. Pequeño, mediano o grande, todo negocio tiene que enfrentarse a épocas del año en las que tiene más demanda que otras. El verano para el turismo, septiembre para las librerías, diciembre para los productores de delicatesen… las decisiones de compra de los consumidores están condicionadas por los horarios, las vacaciones, los días festivos, etc.  
Todo empresario o empresaria conoce sus puntas de trabajo estacional  lo cual supone pasar de la calma a la inmediatez en poco espacio de tiempo. Estar preparado para dar respuesta en los momentos álgidos de demanda determinará la supervivencia de la empresa, su éxito o su fracaso ya sea a corto, medio o largo plazo según el sector y ventaja comparativa ofrecida. En estos momentos cruciales, la planificación pasa a ser una herramienta básica para la preparación de recursos y previsión de la organización y puesta en marcha de los mismos. Son los llamados picos estacionales que nutren el negocio, son los momentos de más movimiento en la empresa, más llamadas, más correos, más incidencias, donde ya no hay tiempo para planificar y, si no he ha planificado con anterioridad todo va sobrevenido; los/las responsables se convierten en “apagafuegos” en pro de la consecución de los objetivos perseguidos. 
 
Miriam Cobreros

 1054,    08  May  2018 ,   Negocio
Miriam Cobreros

Coach Profesional Ejecutivo Certificado

Cerfiticación Oficial AECOP CP40

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